Hay mañanas que parecen inventadas.
No porque sean irreales, sino porque tienen una luz que aparece un momento, toca las hojas, calienta la tierra y desaparece antes de que uno pueda explicarla.
Harman’s Yellow, de Kimberley Day, parece nacer de una mañana así.
Los tonos ocres y verdes son los protagonistas de su encanto.
Los ocres aportan calidez, raíz, una sensación de suelo. Los verdes abren la composición hacia algo fresco, vegetal, en crecimiento.
Las formas parecen integrarse unas con otras, sin bordes demasiado obedientes, como sucede en la naturaleza. Aquí nada está aislado, todo pertenece a una misma sensación.
Hablo de esa emoción de una mañana de primavera, ese momento en que la luz entra en un espacio y lo vuelve más habitable.
Harman’s Yellow tiene la capacidad de aportar vida sin ruido, color sin estridencia y energía sin agitación.
Es una obra serena, pero no quieta.
Y esa diferencia importa.
Porque hay calma que apaga. Y hay calma que despierta.
Harman’s Yellow pertenece a la segunda.
Selección de A.M.T.
Sobre la obra
Título: Harman’s Yellow
Año: 2026
Técnica: Acrílico sobre lienzo
Medidas: 35,56 x 35,56 cm
Precio: 2.204 €
Sobre el artista
Kimberley Day
Hay artistas que no pintan paisajes, sino el recuerdo de haber estado allí.
Kimberley Day, pintora británica, pertenece a esa clase de creadoras que entienden que un paisaje no tiene por qué ser fiel para resultar verdadero. De hecho, a veces ocurre lo contrario. Cuanto más se aleja una obra de la descripción literal de un lugar, más cerca parece estar de la sensación que ese lugar dejó en nosotros.
Su trabajo se mueve en ese territorio delicado entre la naturaleza y la memoria. Paisajes semi abstractos, cargados de emoción, movimiento y energía.
Su obra ha sido reconocida en distintos contextos y cuenta con numerosos premios, pero lo más interesante no está en ese reconocimiento.
Está en la forma en que sus paisajes logran resultar familiares incluso cuando no sabemos exactamente qué lugar estamos mirando.





